CAPÍTULO 1: EDUCACIÓN: VALORES, PROPÓSITOS Y OBJETIVOS.
La educación puede ser entendida en un sentido descriptivo o
evaluativo. Desde el punto de vista descriptivo la educación se ocupa de
explicar cómo son las cosas sin entrar a valorarlas. En cambio, el sentido
evaluativo da importancia al razonamiento de cómo deberían ser las cosas. La
educación está ligada a determinados valores, tanto intrínsecos en sí misma
como extrínsecos hacia determinados fines. Los valores instrumentales o
extrínsecos son aquellos que utilizan la educación como medio de transmisión de
ideas, ya sean moralmente aceptables, como valores cívicos, o bien prejuicios
raciales e ideas políticas. En estos casos la selección de materias y la
adaptación del método son variables importantes para la consecución del
objetivo. Es lo que se conoce como “Currículum oculto”. La educación no debe
ser entendida mediante esta concepción instrumental sino que debe centrarse en
sus valores intrínsecos. Como afirman
Dewey y Peters, la educación está cargada de valores y debe centrarse en ellos.
Ambos coinciden en que los contenidos y procedimientos educativos deben ser
intrínsecamente valiosos. Es un error común considerar al método solo como
medio para conseguir la asimilación de la materia y no darle importancia a la
manera en que se hace. El concepto evaluativo de la educación valora tanto lo
que se hace como la forma en que se hace.
Los propósitos de
la educación hacen referencia a lo que se valora y la prioridad de evaluación.
En otras palabras, los propósitos marcan la dirección en la que deben
concentrarse los esfuerzos para conseguir los objetivos y por tanto también
generan la posibilidad de éxito o fracaso.
Los objetivos
tratan de hacer prácticos los propósitos. Si los propósitos son la meta final,
los objetivos marcan la escalada progresiva hacia un aprendizaje eficaz.
Los resultados son
la forma de medir las consecuencias de un aprendizaje específico. Si se logra
el objetivo formulado se obtiene el resultado pretendido. También existen los
resultados no pretendidos, que no tienen porque ser necesariamente negativos.
Es importante destacar que no todas las actividades físicas
desarrollan los mismos objetivos, por lo que la validez y precisión a la hora
de elegir los métodos o actividades son importantes para el desarrollo de estos.
La educación como iniciación se interesa por el aprendizaje
de conocimientos valiosos de manera que resulte moralmente aceptable. En esta
educación no tienen cabida los valores instrumentales como la formación profesional,
pues tales valores no son propósitos de
la educación. Lo importante es el valor intrínseco de la experiencia educativa,
independientemente del uso futuro que se haga de él.

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