CAPÍTULO 2: EDUCACIÓN, CONOCIMIENTO PRÁCTICO Y MOVIMIENTO.
La educación como iniciación es aquella que desarrolla un
conocimiento intelectual moralmente aceptable.
Este conocimiento se trabaja en el currículum a través de distintas
materias troncales como las matemáticas, historia y estética. Cada materia
tiene su propio conocimiento y sus propios métodos. Mientras que la ciencia
requiere medición y observación, la historia emplea la interpretación y
comparación. Sin embargo, todas las materias tienen en común la predominancia
del conocimiento teórico por encima del práctico, es decir, se valora más
conocer el mundo que saber actuar inteligentemente en él.
Para Peters, las actividades valiosas o serias en la
educación son aquellas que poseen un amplio contenido cognitivo y son útiles
para mejorar la calidad de vida. Siguiendo con su teoría, los juegos no son
actividades valiosas ni serias ya que apenas tienen contenido cognitivo. Para
Peters los juegos (y en general la actividad física) no se interesan por la
naturaleza de una actividad y si se manipularan para ligarlos a propósitos
serios dejarían de ser juegos.
Existen algunas críticas
hacia la idea de la educación como iniciación y el papel de las
actividades físicas. En primer lugar la educación solo se centra en el
desarrollo mental, reflejando el dualismo entre mente y cuerpo , y la prioridad
otorgada a lo intelectual. En segundo lugar se critica la interpretación del término
mente, pues refiere únicamente a lo cognitivo y teórico, despreciando la práctica.
Peters considera que saber como se hacen las cosas es maña y no comprensión. En
tercer lugar únicamente se consideran valiosos aquellos propósitos prácticos
que favorecen el desarrollo intelectual, y esto excluye muchas actividades
valiosas en sí mismas. La cuarta crítica
se basa en que la educación no desarrolla la totalidad de la persona. En
esta línea aparecen muchos autores como Bantock que defienden lo práctico y lo “afectivo
y artístico” en educación. En definitiva, el objetivo de estas críticas es
equiparar la importancia del conocimiento práctico o saber cómo a la del saber teórico o saber que.
El conocimiento práctico o saber cómo se interesa por la
competencia activa, es decir, manifestar la inteligencia y destreza a través de
hechos. Autores como Ryle defienden que el conocimiento teórico o las teorías
surgen del conocimiento práctico. Dentro del conocimiento práctico debemos
diferenciar entre sentido débil y sentido fuerte. Mientras que el sentido débil hace referencia
a la persona que es capaz de hacer algo físicamente, el sentido fuerte va más
allá de la ejecución y requiere la relación descriptiva sobre cómo se realiza.
Este sentido fuerte implica la comprensión del acto y el proceso intelectual
para adaptarse al contexto, ya que las destrezas implican dinamismo. Los juegos
engloban destrezas básicas que deben dominarse y el desarrollo del mismo
implica adaptarse a la situación. Por tanto el conocimiento práctico es
necesariamente práctico, activo, intencionado, implica el respeto por las
reglas y la inteligencia crítica para pensar al tiempo que se actúa.
La educación liberal es aquella que da tanta importancia a
las prácticas valoradas por la sociedad como a las teorías de pensamiento. Sin
embargo en la educación actual las actividades físicas y artísticas no tienen
la importancia que deberían y así lo demuestran las horas asignadas a estas
materias en el currículum. En conclusión,
para que la educación en iniciación sea integral debe de centrarse tanto en los
conocimientos teóricos como en las prácticas como el deporte o la danza, que
tantos valores positivos desarrollan.

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